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La sabiduría de Sancho

por M.C.G.
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*Por Horacio Rivara, abogado, docente, historiador.

Cuando Don Quijote se lanza a los caminos, allá por el 1615, le promete a Sancho Panza, si lo secunda en sus aventuras, hacerlo gobernador de una isla.

Tras año y medio, y mil peripecias, Don Quijote montado en su flaco caballo Rocinante y Sancho en su burro sin nombre, llegan a una península, gobernada por un Conde. Aquel, junto a su esposa y su corte, deciden burlarse de los viajeros. Creyendo que Sancho Panza, por ser analfabeto y rústico, era tonto, le hacen creer que estaba en una isla, y lo nombran gobernador, para reírse de sus tonterías.

Sancho, sin conocimientos de administración, decide manejar las finanzas como lo hacía en su casa, gastando solo lo que tiene.

Además debía servir de juez. En su primer caso llega una mujer a la corte, acusando a un hombre de haberle levantado su falda para manosearla impúdicamente. El hombre acepta que la tocó, pero afirmaba que hubo común acuerdo.

Sancho condena al hombre a darle a la mujer una bolsa con 10 monedas de oro. El hombre lo hace, pero no deja de quejarse. Finalmente Sancho le dice que lo ha convencido, que le quite a la mujer la bolsa. Pero ella lo muele a golpes.

Sancho le expresa a la mujer que puede quedarse con la bolsa, pero que la próxima vez defienda su honra con la misma fuerza que defendió su dinero.

Luego de resolver con enorme sentido común los casos, se sienta a comer, en una mesa llena de manjares, con mucha alegría, pues llevaba mucho tiempo sin alimentarse bien.

Lo acompañaba, entre otros, un médico, famoso catedrático de la Universidad de Osuna.

Cuando va a beber una copa de vino el médico le advierte el peligro de eso, diciendo que el vino afecta la mente. Sancho, cede ante al autoridad del galeno, e intenta cortar un rebanada del jamón, cuando el Dr. lo alerta de los efectos que el jamón crudo tiene sobre la sangre. Cuando pretende servirse carne, el Doctor le explica que la carne es pesada para el estómago. Por último Sancho se lanza sobre las perdices, pero el molesto comensal le expresa una cita alterada de Hipócrates, padre de la medicina: Omnis saturatio mala, perdices autem pessima (toda saturación es mala, la de las perdices, pésima). Pero amigo mío, usted puede comer sin problema esas chauchas de ahí.

Sancho lo mira fijamente y le advierte: Señor, una palabra más y lo envío a la mazmorras, junto a todos los médicos de la isla, salvo a los que tengan algún tipo de sabiduría y sentido común. Dicho esto se dispuso a disfrutar de los manjares.

Para consternación de los Condes, los habitantes desean que Sancho quede como gobernador, pero este decide volver a los caminos y la aventura, con su amo y amigo Don Quijote.

Sancho sabía, porque compensaba su falta de conocimientos teóricos con enorme sentido común, que mal sirve a la salud un médico que pretende privarle a la gente aquello que lo hace feliz.

Todos sabemos que los médicos que impusieron el confinamiento, la destrucción de la economía, los enfermantes bozales, o sea Fauci, Debbag, Cahh, Kambourian, la OMS, lo hicieron porque recibieron millones de dólares de las Fundaciones Soros y Gates.

Lo sabemos porque no es secreto, porque figura incluso en sus páginas Web (Open Society, Fundación Bill y Melinda Gates).

También que Gates (Microsoft) y Soros (Bolsa de valores) ganaron miles de millones con esto. Además de lograr el poder absoluto sobre la humanidad (salvo parte de África que no entró en esta farsa, pues ya conocían los inyectables de Bill y Melinda, y los niños corren más rápido cuando los ven a ellos que cuando aparece un león).

¿Pero que pasa con otros miles de médicos? Unos pocos son sabios, se llaman Médicos por la Verdad, son, entre otros, los Dres. Bruno, Martínez, Shiira, Moreno, Brandolino, Heiko Schöning (Coronel Médico del Ejército Alemán, detenido en Londres por decir en público algo diferente al discurso del miedo oficial) y Andreas Noack, detenido en su casa y golpeado por un comando antiterrorista alemán.

El resto de los médicos son simplemente personas que tienen un título porque tuvieron la voluntad de sentarse 6 horas por día a leer y memorizar,  cumplen órdenes y obedecen lo que mandan las Asociaciones Médicas y la OMS. No pueden pensar por sí mismos.

Muy lejos del gran Pediatra Escardó, que decía La Clínica (práctica Médica) es Soberana, que denunció y ganó un juicio contra la corrupta OMS, que denunció la práctica de realizar millones de innecesarias operaciones de amígdalas en los niños, por ser un peligroso negociado.

Son los médicos que atienden por zoom, sin siquiera darse cuenta que es el primer paso para reemplazarlos por un programa de computadora, que puede memorizar más y mejor que ellos. Sin darse cuenta que han rifado toda credibilidad, que la gente va a darse cuenta que fueron cómplices de la Dictadura Sanitarista Global, y ni a la calle van a poder salir.

Quemá tu bozal, sé libre, apagá la tele, investigá, y no te dejes encerrar de nuevo. No compres el miedo que te venden con tu libertad.

Está en juego el futuro de la humanidad, pero podemos ganar.

*Horacio Rivara es autor de los libros “Ataque a Casa Rosada” y “La Luftwaffe en Argentina” de Ed. Martín

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